El Hospital Reina Sofía, primer centro español en obtener una certificación de calidad en el proceso asistencial de fracturas de cadera

El modelo de Ortogeriatría permite que el 89% de los pacientes con fractura de cadera sean intervenidos antes de 48 horas y sitúa la tasa de supervivencia en el 83%

El Hospital Reina Sofía (HRS) de Tudela se ha convertido en el primer centro hospitalario de España en obtener el certificado de calidad por la norma ISO 9001 de 2015 en procesos de fractura de cadera. Desde la implementación del nuevo sistema en 2017, se ha conseguido que el 89% de los y las pacientes con fractura de cadera que llegan al HRS se operen antes de 48 horas. Esta inmediatez en la intervención quirúrgica ha repercutido en la reducción de complicaciones médicas y quirúrgicas y, por tanto, en una disminución de la estancia media hospitalaria.

La Unidad Clínica de Ortogeriatría del HRS es un modelo organizativo de gestión clínica enfocado a la reparación quirúrgica, rehabilitación integral, abordaje social y cuidados de pacientes que puedan verse afectados por diversas patologías que afectan al sistema osteomuscular a partir de los 65 años. A los doce meses de su puesta en marcha, en 2017, la UCOG situó la tasa de supervivencia en el 82,93%, un 10,5% por encima de las cifras anteriores a su puesta en marcha.

Este sistema pone al paciente en el centro de la atención y se basa en una evaluación integral del mismo, incluida la valoración de su experiencia al obtener el alta hospitalaria y al año del proceso a través del modelo “Net Promoter Score” (NPS).

Criterios de mejora

La innovación que se certifica mediante esta norma ISO 9001 de 2015 implica cambios muy significativos en la forma de abordar la asistencia en el proceso. Parte de la creación de una Unidad de alta especialización, pasando por el abordaje coordinado y multidisciplinar del paciente, la consideración de todo el ciclo de atención: desde la movilización del paciente en el lugar del accidente, la atención en urgencia, la intervención quirúrgica dentro de las 48 horas desde que se produce la patología hasta la recuperación de funcionalidades del paciente en el alcance de un año y el seguimiento de factores sociales por parte de profesionales sociosanitarios.

Por otra parte, también implica la integración de funciones y responsabilidades de un equipo multidisciplinar formado por más de 30 especialistas clínicos, sociales y de gestión, lo que asegura un abordaje integral e integrado del paciente, dentro de una estructura funcional transversal a la estructura organizativa del HRS, con criterios de continuidad asistencial como valor añadido.

El proceso de atención desarrollado por la Unidad Funcional de Ortogeriatria del HRS, ha tenido en cuenta los valores y pilares a los que hace referencia el tercer Programa de Salud Europeo, “Salud para el Crecimiento 2014-2020”: pilar económico (con desarrollo de nuevos modelos de gestión que garanticen su sostenibilidad) y pilar sociosanitario (con potenciación de la equidad, la cohesión y la cooperación tanto entre los países de la Unión Europea, como en el interior de cada Estado miembro).

Ingresos más cortos

En el primer año de su implantación, el tiempo medio de ingreso en el hospital pasó de 10,6 días a 6,9 y el tiempo medio de espera para la intervención por fractura pasó de 3,5 días a 1,1. Además el destino principal del 64% de estos pacientes al ser dados de alta fue el domicilio, frente al 36,9% de los pacientes a nivel nacional. A las mejoras asistenciales se sumó una mejor gestión y optimización de recursos que supuso una reducción estimada de costes por fractura tratada del 30%.

Las fracturas de cadera en personas mayores constituye una patología aguda, que afecta a un gran número de pacientes, normalmente con pluripatologia asociada, con una alta incidencia en un sector de la población con tendencia creciente que requiere la intervención de diversas especialidades y genera una alta utilización de recursos hospitalarios y comunitarios, con periodos prolongados de tratamiento e impacto muy significativo en la mortalidad, morbilidad y calidad de vida de pacientes y familias.

Este tipo de fracturas constituyen un reto asistencial, ya que suponen una ocupación de entre el 20 y el 23% del aforo de los servicios y son un cuadro en aumento, debido al envejecimiento de la población.

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