Decretan prisión preventiva para los dos hijos del principal implicado en el crimen de Cáseda

Considera que ya existe una acusación particular que ha interesado esta medida provisional para los dos hijos y recuerda que ambos eran “plenamente conocedores de que en el interior del vehículo que su padre conducía en dirección a Cáseda se portaban instrumentos peligrosos tales como cuchillos y palos o al menos un arma de fuego acompañada de munición”

El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Aoiz ha decretado prisión preventiva para los dos hijos del principal implicado (ya en prisión) por el triple crimen de Cáseda.

El juez asegura en su auto fechado este lunes, que la medida de prisión preventiva no puede decretarse por el Juez Instructor de oficio sino tan sólo a instancia de parte y, en consecuencia, para el resto de los investigados, no cupo otro pronunciamiento en su momento que su puesta en libertad provisional. La actual decisión sin embargo, se debe, a que ahora  existe ya personada una acusación particular que ha interesado la adopción de esta medida no sólo para el padre sino sino también para sus dos hijos investigados.

En este punto, el juez de Aoiz  discrepa de la opinión del ministerio fiscal respecto a la carencia de indicios racionales de criminalidad en la actuación perpetrada por los hijos y recuerda por un lado “la gravedad de los hechos que se están investigando, un triple asesinato u homicidio cuando menos que puede llevar aparejada la imposición de una pena de entidad relevante”.

Por otro lado, que considera “acreditado que ambos eran plenamente conocedores de que en el interior del vehículo que su padre conducía en dirección a Cáseda se portaban instrumentos peligrosos tales como cuchillos y palos o al menos un arma de fuego acompañada de munición para hacerla disparar cuando fuera preciso, toda vez que esta última se encontraba en el asiento de atrás del vehículo donde viajaba uno de ellos, y no en el maletero y que había sido alimentada y retirado el seguro de manera previa a la llegada al lugar de los hechos; tercero, ha quedado igualmente demostrado que momentos antes de efectuar los disparos se estaba produciendo una agresión previa o, si se quiere, un enfrentamiento físico entre el padre y y las víctimas, respectivamente y que se había proferido amenazas graves por parte de los ocupantes del vehículo hacia los contendientes de la otra familia (“ te voy a dar de hostias, me voy a buscar la ruina…”).

Recuerda el juez que “existe un testigo presencial de los hechos, actualmente protegido, que sin ningún asomo de duda atribuye a alguno de los tres investigados la expresión “saca, saca” refiriéndose al arma de fuego con carácter previo a la producción de los disparos y al mismo tiempo la declaración asevera que fue uno de los hijos, E. quien empuñó en un primer momento la escopeta, apuntó a los contendientes del otro bando para que cesaran de agredir a su padre y que fue éste último quien le arrebató el arma e hizo uso de la misma con el resultado fatal”.

Por otro lado insiste el juez que “también se desconoce el arraigo laboral o social de los investigados, pues todos ellos se han acogido a su derecho a no declarar”.

Por todo ello y recordando que existe además riesgo de fuga de ambos por las “penas severas que lleva aparejada el delito de homicidio o asesinato, cualquiera que sea el grado de participación que finalmente se atribuya a los hijos, sea en calidad de complicidad, cooperador necesario o inductor o, incluso, aun siéndoles atribuible el resultado fatal de las tres muertes como actos preparatorios punibles tales como conspiración, provocación o proposición al crimen”. Añade el juez que de hecho “ya se produjo la fuga de los investigados del lugar de los hechos nada más perpetrar el delito y sólo al ser detenidos por la Policía Foral fue cuando el padre comenzó a referir su autoría espontáneamente y tercero, nada impide pensar que, según se vayan conociendo con mayor claridad los detalles del
crimen y se esclarezca la participación concreta, sea intelectual o material de los investigados al oír, por ejemplo, a los principales testigos protegidos,  o que la medida de comparecencias pueda resultar insuficiente y quebrantada por ambos  lo cual sólo puede impedirse eficazmente a través de la medida de prisión, toda vez que la retirada del pasaporte o la prohibición de salida del territorio nacional se reputan insuficientes en el espacio Schengen del que España forma parte”.

También alude el juez a otros argumentos para justificar la prisión  como la “posibilidad de ocultación o alteración de
pruebas o por la existencia de testigos protegidos que precisamente no han podido ratificar aún su testimonio en sede judicial ante el temor que los investigados les infunden y cuya influencia o intimidación es perfectamente factible, si los investigados se encuentran en libertad”.

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